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No está en nosotros decidir de antemano cuáles son los límites, sus centros de interés y sus necesidades. No debemos fijar a priori su itinerario sino proporcionarle el medioambiente y la ejercitación adecuada para su experiencia y crecimiento. La Estimulación del bebé es pues, una especie de juego que desafía el potencial dinámico del niño y le permite satisfacer sus preferencias (aparecidas mucho antes de lo que se cree, incluso antes de nacer). El objetivo consiste en aprovechar al máximo todo el potencial infantil, respetando los tiempos y las características de cada niño. Para ello se realizan múltiples actividades especialmente programadas, dirigidas a incentivar la imaginación y la creatividad a través de la estimulación del área motriz (equilibrio y movilidad) y del área sensorial (audición, tacto, vista, olfato y gusto), en relación al cuerpo y a los objetos. Respetando siempre las particularidades y las edades de cada uno de los bebés y tomando al juego como principal actividad, les ofreceremos diferentes situaciones que deberán enfrentar y resolver, de acuerdo a cada etapa de crecimiento. Para poder ayudar a imaginar como se llevan a cabo dichas actividades, se presentan a continuación sólo dos, de las infinitas propuestas lúdicas que se les proponen a los padres en cada uno de los encuentros. - Para estimular el tacto de las manos y los pies del bebé, se tomarán dos objetos opuestos en su textura, como pueden ser un espejo y un trozo de alfombra. Se hará que el niño los toque y se le contará las características de los mismos. (Uno es liso, frío y duro; y el otro es calentito, suave y blando...) - Para estimular el control cefálico, ejercitar la musculatura abdominal y lograr un buen equilibrio, se realizará todo tipo de ejercicios con pelotas y rodillos, se sentará y acostará al niño sobre estos, se moverá hacia adelante y atrás, hacia un lado y el otro. No trataremos de lograr un niño superdotado proponiéndole aprendizajes acelerados sin permitirle disfrutar del presente, ni por el contrario, brindarle una forma poco estimulante. Estos dos extremos no son positivos para su buen desarrollo, en un caso, porque se le exige más de lo posible y en el otro, porque pasivamente espera soluciones de los demás. Le daremos la oportunidad de que explore tan lejos y tan rápidamente como él guste, facilitándole todo nuestro apoyo, orientación y amor. La propuesta está dirigida a encauzar y activar la inteligencia del niño, sin forzar su ritmo natural, sino acompañándolo. Creando seres felices, que enriquezcan su potencial humano hasta donde les sea posible, por amor a la vida. El tiempo adecuado para comenzar con la estimulación es desde el nacimiento, mejor dicho, desde la concepción del bebé, ya que todos los estímulos que reciba durante los primeros meses de vida, serán los que tengan un impacto más notable sobre el desarrollo de su cerebro. La intención real de la estimulación es ayudar a formar un niño que sea capaz de afrontar la vida en el futuro, con sentido común, coherencia, inteligencia y buen humor. Para ello es fundamental el rol que día a día desempeñan los padres, estableciendo un vínculo sólido y duradero, en un ambiente agradable y tranquilo, donde pueda moverse y sentirse feliz. Lo que demos al niño dependerá de nuestra capacidad de amar, de dar y recibir, de comprender al otro como distinto de nosotros, aportando un granito de arena a esta difícil pero hermosa tarea de educar a nuestros hijos.
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