![]() |
![]() |
|
Desprendimiento prematuro de la placenta La separación de la placenta de la pared uterina antes del momento correspondiente (en la última etapa del parto) puede tener graves consecuencias, tanto para la gestante como para el niño, debido a la hemorragia abundante que ocasiona. Si bien no se conocen las causas exactas, es muy probable que se deba a un defecto de la irrigación sanguínea de la placenta, pues su incidencia es elevada cuando se da alguna circunstancia capaz de alterar los vasos sanguíneos, como el fumar, niveles altos de colesterol en la sangre, hipertensión arterial, diabetes, etcétera. En pocos casos se debe a causas comprobadas, como un traumatismo abdominal o un cordón umbilical corto que tire de la placenta. Manifestaciones Esta complicación suele ocurrir en el tercer trimestre, en especial durante las últimas semanas, y sus síntomas no siempre son característicos. Al separarse la placenta de la pared uterina se produce un hematoma que, si es pequeño, puede llegar a pasar inadvertido, sin dar lugar a molestias evidentes, incluso hasta el mismo momento del parto. Sin embargo, en el mayor parte de los casos origina una hemorragia vaginal que se presenta bruscamente. Aunque puede tratarse de una pérdida de sangre roja y brillante, lo habitual es que la sangre sea negruzca y escasa. Además, suele acompañarse de dolor abdominal continuo y, a veces intenso. La actuación médica Ante la aparición de estos síntomas, es preciso proceder a un diagnóstico exacto. Lo más común es que, al presentar hemorragias en el tercer trimestre, la gestante sea ingresada en un centro hospitalario para determinar su origen y efectuar el tratamiento adecuado. El diagnóstico se confirma mediante la ecografía, que evidencia el hematoma y la situación de la placenta y que, además, muestra la vitalidad del feto. También se efectúa una monitorización fetal, para controlar el grado de afectación del niño. Cuando la hemorragia es leve y se comprueba que el feto no sufre alteraciones, es posible que no sea necesaria una intervención médica inmediata. Se indica reposo, se efectúan controles periódicos de la actividad fetal y, si la hemorragia cede y no se producen alteraciones, se espera a que el parto se desencadene espontáneamente. Sin embargo, en la mayor parte de los casos es preciso adelantar el parto, ya sea porque la hemorragia es grave o bien porque se comprueba sufrimiento fetal. Generalmente se recurre a la cesárea, aunque el parto puede desarrollarse por vía vaginal.
Articulos Relacionados la preclampsia.
Durante el embarazo |
|
|
||||||
|