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LA ROPA DEL BEBE


Tras el nacimiento, el organismo del bebé debe empezar a poner en funcionamiento los mecanismos de regulación de la temperatura corporal. Esta adaptación se inicia ya tras el parto, cuando el recién nacido pasa de la cálida temperatura constante del útero materno a las inclemencias del mundo exterior. Pero la habituación a los cambios de temperatura, como todo aprendizaje, requiere algún tiempo, durante el cual el organismo del bebé será especialmente susceptible a las variaciones climáticas, por lo que deberá mantenerse protegido contra los factores ambientales adversos. Ello no significa, naturalmente, mantener al niño aislado en un ambiente de invernadero, sino todo lo contrario, proporcionarle un contacto gradual y progresivo con las diferentes condiciones atmosféricas, preservando su delicado organismo de posibles efectos dañinos.

El vestido cumple la función de proteger el cuerpo contra las condiciones climáticas adversas, por lo que debe reunir dos requisitos: ser cálido en invierno y fresco en verano, cualidades a las que contribuyen las características del tejido de algodón y lino tienen un gran poder de absorción, son ligeros y frescos, por lo tanto, ideales para el verano. La estructura de la lana contiene aire, por lo que resulta un aislante perfecto, que retiene el calor sin sofocar; análogas características posee la franela. Las fibras sintéticas no son absorbentes ni transpirables por lo que suelen retener el calor y la humedad; ello puede crear problemas de alergia y erupciones cutáneas.

Existe también otro factor a tener en cuenta a la hora de escoger el vestuario infantil: la gran necesidad de moverse que tienen los niños. Es, pues, necesario buscar prendas suaves y cómodas que no dificulten el movimiento.

Ropa de invierno

Muchas veces se comete el error de abrigar excesivamente a los niños por temor a que se enfríen, sin caer en la cuenta de que es el sudor y la humedad lo más enfría la piel. El frío seco no es dañino, pero cuando el niño empieza a sudar, la temperatura de su cuerpo desciende y entonces se produce el enfriamiento que tanto se había querido evitar.

En invierno la ropa del niño dependerá de las características climáticas de cada región o país. En climas templados, para estar en casa basta con una camisera, una camisa, un jersey y un pantalón de pana, mientras que para salir a la calle se puede utilizar una chaqueta o mono acolchados. No son recomendables las bufandas que tapan la boca, pues crean una bolsa de aire cálido y húmedo que resulta nociva.

Ropa de verano

El calor puede ser más peligroso que el frío para un bebé, pues el sudor favorece una pérdida de agua que conduce a la deshidratación, en un ambiente muy caluroso, un niño debe ir ligeramente vestido, con una camiseta de algodón o lino, preferiblemente amplia, para que permanezca desnudo, pues, a pesar del calor del sol, puede enfriarse con el viento.

 

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